¿Te imaginas recorrer Francia en barco, navegando tranquilamente por sus canales, parando en pequeños pueblos y durmiendo cada noche a bordo? ¿Y si además te digo que puedes ser tú quien conduzca el barco, aunque no tengas experiencia previa navegando? Eso es precisamente lo que descubrimos nosotros haciendo turismo fluvial en Francia, una forma de viajar que hasta entonces apenas conocíamos y que terminó convirtiéndose en una de las experiencias más especiales que hemos vivido en familia.
Nuestra primera aventura fue recorriendo el Canal du Midi en un barco sin licencia. Durante cinco días navegamos por el sur de Francia, atravesamos esclusas, paramos en pequeños pueblos y descubrimos cómo es realmente eso de convertir un barco en tu casa y tu medio de transporte durante unos días.
Y, como seguramente te ocurre si estás pensando en probarlo por primera vez, antes de empezar teníamos muchísimas dudas: ¿es difícil conducir un barco?, ¿hace falta licencia?, ¿cómo funcionan las esclusas?, ¿dónde se duerme?, ¿cuánto cuesta?, ¿se puede hacer con niños?
Después de haberlo vivido, en esta guía queremos contarte qué es el turismo fluvial, cómo funciona en Francia y todo lo que conviene saber antes de organizar unas vacaciones en barco, combinando la información práctica con lo que nosotros aprendimos durante nuestra propia experiencia.
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¿Qué es el turismo fluvial?
El turismo fluvial es una forma de viajar y descubrir un destino utilizando sus ríos, canales y otras vías navegables interiores. Puede hacerse de distintas maneras, desde un paseo en barco de unas horas hasta un crucero organizado de varios días.
Pero hay una modalidad especialmente interesante si buscas viajar con más libertad: alquilar un barco habitable y realizar tu propia ruta fluvial.
En este tipo de viaje, el barco se convierte al mismo tiempo en medio de transporte y alojamiento. Duermes a bordo, preparas tus comidas, navegas durante unas horas y vas haciendo paradas para conocer los pueblos, ciudades y lugares que encuentras durante el recorrido. Es una auténtica pasada.
Y precisamente ahí está una de las grandes diferencias con otros viajes: no tienes que hacer y deshacer maletas ni cambiar de alojamiento cada día. Tu pequeña casa viaja contigo mientras tú vas descubriendo el destino, como si lo hicieras con una autocaravana.

¿Por qué Francia es un destino ideal para el turismo fluvial?
Francia es uno de los países europeos con mayor tradición y posibilidades para disfrutar del turismo fluvial. Su extensa red navegable cuenta con alrededor de 8.500 kilómetros de ríos, canales y otras vías navegables, lo que permite recorrer el país desde una perspectiva completamente diferente.
Y precisamente los canales de Francia son uno de los grandes protagonistas de este tipo de viajes. Tienes tantas opciones que resulta dificil elegir.
Navegar por ellos significa hacerlo a un ritmo mucho más tranquilo, atravesando esclusas y descubriendo pequeños pueblos y paisajes que probablemente vivirías de otra manera viajando por carretera.
Además, el turismo fluvial no implica necesariamente participar en un crucero organizado. Una de las posibilidades es alquilar un barco habitable y realizar tu propia ruta, decidiendo cómo quieres organizar las jornadas y combinando la navegación con las paradas durante el recorrido.
Nosotros elegimos Francia para nuestra primera experiencia de este tipo y recorrimos durante cinco días una parte del Canal du Midi. Hasta entonces nunca habíamos conducido un barco y precisamente una de nuestras mayores dudas era saber si seríamos capaces de manejarlo nosotros mismos.
Y aquí aparece una de las preguntas más habituales cuando empiezas a plantearte unas vacaciones así: ¿realmente puedes alquilar y conducir un barco fluvial en Francia sin tener licencia ni experiencia previa?
¿Se puede hacer turismo fluvial en Francia sin licencia?
Una de las primeras preguntas que nos hicimos antes de organizar nuestro viaje fue precisamente esta: ¿podemos alquilar y conducir nosotros mismos un barco en Francia si no tenemos licencia de navegación?
En muchos casos, sí. En Francia existen barcos habitables de alquiler que pueden conducirse sin disponer previamente de un permiso de navegación, siempre que se trate de embarcaciones y vías navegables autorizadas para ello.
Nosotros hicimos nuestro recorrido por el Canal du Midi sin licencia y sin haber conducido nunca antes un barco.
Antes de comenzar la ruta recibimos las explicaciones necesarias para familiarizarnos con la embarcación y aprender su funcionamiento básico. Evidentemente, eso no significa que desde el primer minuto te sientas completamente seguro: tienes que acostumbrarte a las dimensiones del barco, aprender a anticipar sus movimientos, practicar los amarres y descubrir cómo actuar cuando llegas a una esclusa.
Pero esa es precisamente una de las cosas que más nos sorprendió de la experiencia. No necesitas ser un navegante experimentado para plantearte unas vacaciones fluviales de este tipo. Palabrita, jajaja.
Eso sí, que existan barcos de alquiler sin licencia no significa que cualquier embarcación pueda conducirse sin permiso ni que puedas hacerlo en cualquier vía navegable de Francia. Antes de reservar, comprueba siempre las condiciones del barco, de la empresa de alquiler y de la ruta que quieras realizar.
¿Cómo es viajar en un barco fluvial?
Viajar en un barco fluvial es bastante diferente a unas vacaciones convencionales porque el propio barco forma parte del viaje. No es simplemente un medio de transporte que utilizas para desplazarte de un lugar a otro: durante unos días se convierte también en tu casa.
Duermes a bordo, preparas tus comidas, navegas durante unas horas y puedes ir haciendo paradas a lo largo del recorrido. Cuando termina la jornada no tienes que buscar un nuevo alojamiento ni volver a hacer las maletas: amarras el barco y continúas viviendo en él. Es una experiencia diferente a cualquier tipo de turismo.
En nuestro caso, una de las cosas que más nos gustó fue precisamente la libertad de no tener cada día completamente planificado. Podíamos navegar unas horas, parar para conocer un pueblo, hacer una compra o simplemente continuar si nos apetecía llegar un poco más lejos.
Eso sí, viajar a tu ritmo no significa navegar sin planificación. Hay que tener en cuenta las condiciones de la vía por la que estés navegando, los lugares permitidos para detenerse y los horarios de las esclusas, entre otros aspectos de la ruta.
También cambia por completo la percepción de los desplazamientos. En lugar de pasar varias horas dentro de un coche esperando llegar al siguiente destino, la navegación se convierte en una parte más de las vacaciones.
Para nosotros esa fue una de las grandes sorpresas del turismo fluvial: descubrir que muchas veces no teníamos ninguna prisa por llegar. El paisaje, las esclusas, las maniobras y la propia vida a bordo hacían que el camino fuese tan importante como los lugares que íbamos visitando.

¿Es difícil conducir un barco fluvial?
Si nunca has llevado un barco, es normal que una de tus mayores preocupaciones sea pensar si realmente serás capaz de conducirlo. A nosotros nos pasaba exactamente lo mismo.
Nuestra experiencia fue que los controles básicos se aprenden bastante rápido, aunque las primeras horas requieren más atención hasta que empiezas a entender cómo responde la embarcación.
Y es que conducir un barco no tiene mucho que ver con conducir un coche. No frena ni gira de la misma manera y, sobre todo al principio, tienes que aprender a anticipar los movimientos y tener en cuenta las dimensiones de la embarcación.
También hay momentos en los que el trabajo en equipo resulta importante. Mientras una persona está a los mandos, puede ser necesario que otras ayuden con los cabos y los amarres o durante determinadas maniobras.
Nosotros comenzamos nuestra ruta por el Canal du Midi sin experiencia previa y los primeros movimientos los hacíamos con muchísima atención. Pero conforme fueron pasando las horas empezamos a entender mejor el comportamiento del barco y a sentirnos mucho más cómodos.
Eso no significa que haya que confiarse. Navegar requiere atención y hay situaciones en las que tendrás que extremar las precauciones, pero no tener experiencia previa no impidió que nosotros pudiéramos disfrutar y completar nuestra primera ruta fluvial.
Y si hubo una maniobra que antes del viaje nos imponía especialmente, esa fue atravesar las esclusas. Es una chulada!
¿Qué son las esclusas y cómo funcionan?
Si nunca has hecho turismo fluvial, probablemente hayas oído hablar de las esclusas sin tener demasiado claro qué son o qué ocurre cuando llegas a una de ellas.
Las esclusas son infraestructuras que permiten a los barcos salvar los desniveles existentes entre diferentes tramos de una vía navegable. Dicho de una forma sencilla, funcionan como una especie de “ascensor de agua” para las embarcaciones.
El barco entra en una cámara delimitada por compuertas y, una vez dentro, el nivel del agua sube o baja hasta alcanzar el nivel del siguiente tramo. Cuando ambos niveles se igualan, se abre la siguiente compuerta y el barco puede continuar navegando.
Sobre el papel parece bastante sencillo. La primera vez que estás dentro de una esclusa sujetando los cabos mientras ves cómo cambia el nivel del agua, la sensación es muy diferente.
A nosotros era una de las cosas que más respeto nos daba antes de comenzar el viaje. Durante nuestra ruta por el Canal du Midi atravesamos alrededor de 30 esclusas y, como ocurrió con la conducción, fuimos ganando confianza conforme avanzaban los días.
Uno de los momentos que más recordamos fue atravesar las esclusas de Fonseranes, junto a Béziers. Después de superar aquella experiencia, muchas de las siguientes nos parecieron bastante más sencillas.
Las esclusas terminaron siendo mucho más que un obstáculo necesario para continuar la ruta: se convirtieron en una parte más de la aventura y en uno de los recuerdos que nos llevamos del viaje.

¿Dónde se duerme y cómo es la vida a bordo?
Una de las cosas que más sorprenden cuando haces turismo fluvial por primera vez es descubrir que el barco puede convertirse realmente en tu casa durante varios días.
Los barcos habitables están preparados para poder dormir y hacer vida a bordo, aunque la distribución, capacidad y equipamiento dependerán del modelo que elijas. Por eso, antes de reservar, es importante comprobar bien sus características y no fijarse únicamente en el número de personas que admite.
Durante el recorrido vas haciendo paradas y buscando lugares donde detenerte y amarrar. En nuestro viaje por el Canal du Midi fuimos decidiendo dónde terminar cada jornada conforme avanzábamos y no pagamos ningún amarre durante nuestra ruta. Sí encontramos algunos servicios adicionales que podían tener un pequeño coste, como determinadas conexiones eléctricas.
Para nosotros, una de las mejores sensaciones era terminar de navegar, amarrar el barco y saber que ya estábamos en nuestra casa. Podíamos bajar a conocer el lugar en el que habíamos parado y después regresar al barco para cenar y dormir.
La vida a bordo también implica organizar cosas tan cotidianas como las comidas. Nosotros pensábamos que tendríamos que embarcar con prácticamente toda la compra hecha, pero durante nuestra ruta encontramos supermercados y tiendas en algunos de los pueblos, así que pudimos ir comprando lo que necesitábamos.
Después de nuestra experiencia, no cargaríamos el barco desde el primer día con comida para todas las vacaciones. Llevaríamos lo básico y comprobaríamos previamente qué posibilidades de abastecimiento existen a lo largo de la ruta, porque esto puede variar mucho dependiendo de la zona por la que navegues.
Y precisamente esa mezcla entre alojamiento, transporte y vida cotidiana es una de las cosas que hace diferente un viaje fluvial: durante unos días no solamente viajas en el barco, sino que vives en él. Algo que nos gusta mucho, especialmente, como sabéis.
¿Cuánto cuesta hacer turismo fluvial en Francia?
El precio de unas vacaciones de turismo fluvial en Francia puede variar muchísimo, por lo que no existe una cifra que sirva para todos los viajes.
El coste del alquiler dependerá, entre otras cosas, de la temporada, el número de días, el modelo y tamaño del barco, su capacidad y la ruta elegida. Por eso, lo mejor es comparar el precio para las fechas concretas en las que quieras viajar.
Pero hay algo que aprendimos preparando nuestro viaje: no debes fijarte únicamente en el precio del alquiler del barco.
Antes de reservar conviene comprobar qué incluye exactamente la tarifa y qué gastos tendrás que asumir aparte. Dependiendo de las condiciones del alquiler, pueden existir costes adicionales relacionados con el combustible, seguros, servicios utilizados durante la ruta o diferentes extras contratados.
En nuestro caso, por ejemplo, el combustible se pagaba aparte. Como referencia de nuestra experiencia, unas 25 horas de navegación podían suponer alrededor de 350 € de combustible, aunque esta cantidad dependerá del consumo de cada embarcación, del precio del combustible y de las horas reales que navegues.
También tuvimos que tener en cuenta la fianza. En nuestro alquiler, contando con el seguro contratado, era de aproximadamente 800 €. Evidentemente, la fianza no es el precio del viaje, sino una cantidad que se deposita como garantía y cuyas condiciones dependerán de cada empresa y contrato.
A esto pueden sumarse otros pequeños gastos durante el recorrido. Como hemos contado anteriormente, nosotros no pagamos por amarrar durante nuestra ruta por el Canal du Midi, aunque sí encontramos algunos servicios adicionales que podían tener coste.
Por eso, cuando compares precios de turismo fluvial, nuestro consejo es que no te quedes únicamente con la cifra inicial del alquiler: pregunta qué incluye, qué se paga aparte y qué depósito o fianza tendrás que dejar antes de comenzar el viaje.
Turismo fluvial con niños: ¿es una buena idea?
Si estás pensando en hacer turismo fluvial con niños, probablemente te preguntes si se aburrirán durante las horas de navegación o si un barco es realmente un lugar adecuado para pasar varios días en familia.
Nosotros teníamos también nuestras dudas y, después de haberlo probado, la experiencia no pudo ser mejor. Cuando hicimos nuestra ruta por el Canal du Midi, nuestras hijas tenían 3 y 9 años y llevaron perfectamente los cinco días de viaje. De hecho, todavía hoy siguen recordándolo como uno de sus mejores viajes. Nuestras hijas nos preguntan constatemente cuando repetimos, jajaja.
Creo que una de las grandes diferencias respecto a otros medios de transporte es que, aunque estés desplazándote, los niños no tienen la sensación de pasar varias horas sentados esperando llegar al destino.
El barco es el propio viaje.
Durante la navegación podían disfrutar del paisaje y de la vida a bordo y, además, las esclusas, los amarres y todo lo que ocurría durante el recorrido hacían que cada jornada fuese diferente.
Eso sí, viajar en barco con niños requiere atención y supervisión. Estás rodeado de agua y durante las maniobras hay cabos, amarres y situaciones en las que es especialmente importante que los adultos estén pendientes de ellos y sigan las indicaciones de seguridad correspondientes.
También creemos que ayuda mucho no plantear jornadas excesivamente largas. Nosotros combinábamos unas horas de navegación con paradas y visitas, de manera que el viaje no consistía simplemente en permanecer todo el día dentro del barco.
En nuestro caso, hacer turismo fluvial en familia fue uno de los grandes aciertos del viaje y una forma completamente diferente de descubrir Francia con nuestras hijas.

¿Cuántos días necesitas para un viaje fluvial?
No existe una duración perfecta para hacer turismo fluvial. Los días que necesites dependerán de la ruta elegida, las horas que quieras navegar diariamente y, sobre todo, del ritmo con el que quieras disfrutar del viaje.
Nuestra experiencia por el Canal du Midi fue de cinco jornadas de navegación. Durante esos días recorrimos aproximadamente 104 kilómetros, atravesamos unas 30 esclusas y acumulamos alrededor de 25 horas navegando.
Eso suponía una media de unas cuatro o cinco horas de navegación al día, un ritmo que a nosotros nos funcionó muy bien porque nos permitía combinar el tiempo en el barco con las paradas para conocer los lugares que encontrábamos durante el recorrido.
Y aquí aprendimos algo importante: no calcules una ruta fluvial únicamente por los kilómetros que vas a recorrer.
En barco, 20 kilómetros no significan lo mismo que 20 kilómetros por carretera. Las esclusas necesitan tiempo y durante el recorrido también querrás parar, hacer compras, visitar algún pueblo, comer tranquilamente o simplemente quedarte más tiempo en un lugar que te haya gustado.
Por eso, antes de elegir una ruta, nosotros pensaríamos primero en cuántas horas queremos navegar cada día y después adaptaríamos el recorrido a ese ritmo.
Al menos para nosotros, el objetivo de unas vacaciones fluviales no sería recorrer el mayor número posible de kilómetros, sino disponer del tiempo suficiente para disfrutar tanto de la navegación como de todo lo que vas encontrando por el camino.
¿Dónde hacer turismo fluvial en Francia?
La extensa red de ríos y canales de Francia hace que existan numerosas posibilidades para organizar unas vacaciones de turismo fluvial en diferentes zonas del país.
Pero elegir dónde navegar no debería depender únicamente de cuál sea el canal o la ruta más conocida. Antes de decidir, conviene tener en cuenta los días disponibles, las horas que quieres navegar, el número de esclusas, los lugares que te gustaría visitar durante el recorrido y si prefieres realizar una ruta de ida o regresar al mismo punto de partida.
La que podemos contarte con todo detalle es nuestra experiencia en el Canal du Midi, en el sur de Francia. Durante cinco jornadas navegamos desde Port Cassafières hasta Trèbes, recorriendo aproximadamente 104 kilómetros y pasando por lugares como Béziers, las esclusas de Fonseranes, el túnel de Malpas, Capestang, Le Somail, Paraza, Homps o Puichéric.
Como esa ruta merece mucho más que unas líneas, hemos preparado una guía independiente en la que encontrarás nuestro recorrido completo por el Canal du Midi, precios orientativos, pueblos, esclusas y todos los consejos que nos habría gustado conocer antes de hacer el viaje.
➡️ Canal du Midi en barco: ruta, precios y nuestra experiencia sin licencia
Consejos antes de hacer tu primer viaje fluvial
Después de nuestra primera experiencia haciendo turismo fluvial, hay varias cosas que ahora organizaríamos de manera diferente y otras que volveríamos a hacer exactamente igual.
No planifiques cada parada al milímetro
Nosotros descubrimos que una de las mejores partes del viaje era precisamente poder adaptar las jornadas conforme avanzábamos.
Está bien tener una ruta prevista y conocer las posibilidades para detenerse, pero no intentaríamos decidir desde casa exactamente dónde terminar cada día. Las esclusas, el ritmo de navegación o simplemente encontrar un lugar en el que te apetezca quedarte más tiempo pueden hacer que los planes cambien.
Elige bien el barco
No te fijes únicamente en cuántas personas admite. Durante varios días el barco será también vuestro alojamiento, así que compara la distribución y el equipamiento de los diferentes modelos y piensa en el espacio que necesitáis para estar cómodos a bordo.
Comprueba también qué está incluido en el alquiler para evitar llevar cosas innecesarias.
No hagas una compra enorme desde el primer día
Nosotros pensábamos que necesitaríamos embarcar con comida para prácticamente todo el viaje y después descubrimos que durante nuestra ruta podíamos comprar en algunos de los pueblos.
Llevaríamos provisiones básicas, pero antes de cargar el barco comprobaríamos qué supermercados, tiendas y otros servicios existen a lo largo del recorrido.
Piensa si realmente vas a utilizar bicicletas
Las bicicletas pueden ser muy prácticas si quieres alejarte del canal para visitar lugares situados a mayor distancia o si normalmente forman parte de vuestra manera de viajar.
Pero nosotros no las consideraríamos imprescindibles simplemente por hacer turismo fluvial. Si los lugares que quieres visitar están cerca del recorrido y habitualmente no utilizas bicicleta durante tus viajes, quizá termines transportándolas mucho más de lo que las utilizas.
Comprueba si la ruta es de ida o de ida y vuelta
Nosotros hicimos una ruta de ida, comenzando en Port Cassafières y terminando en Trèbes. Nos gustó porque cada jornada avanzábamos hacia un lugar diferente y no tuvimos que volver navegando por el mismo recorrido.
Pero una ruta de este tipo también implica organizar cómo llegar al punto de salida y qué hacer al terminar. Antes de reservar, comprueba si el barco debe devolverse en la misma base o si existe la posibilidad de finalizar en otra y qué condiciones tiene cada opción.
Revisa bien las condiciones antes de reservar
Aunque puedas hacer determinados recorridos en barcos sin licencia, comprueba siempre las condiciones concretas de la embarcación y de la vía por la que vas a navegar.
Revisa también qué incluye el precio, cómo funciona la fianza, qué gastos se pagan aparte y qué instrucciones proporciona la empresa antes de comenzar la ruta.
Y, sobre todo, deja cierto margen para improvisar. Parte de la magia del turismo fluvial está precisamente en poder bajar el ritmo y disfrutar del camino.
¿Repetiríamos unas vacaciones de turismo fluvial?
Sí, sin ninguna duda.
Después de haber viajado de muchas formas diferentes, recorrer una parte de Francia en un barco que nosotros mismos conducíamos consiguió sorprendernos muchísimo.
Y no fue únicamente por los lugares que conocimos, sino por la manera de conocerlos.
El turismo fluvial nos hizo bajar el ritmo, disfrutar de los desplazamientos y descubrir que no siempre necesitas llegar cuanto antes al siguiente destino. Navegar, atravesar esclusas, amarrar, bajar a conocer un pueblo y regresar después a nuestra pequeña casa flotante formaba parte del viaje.
Además, hacerlo con nuestras hijas hizo que la experiencia fuese todavía más especial. Empezamos sin haber conducido nunca un barco y cinco jornadas después habíamos recorrido unos 104 kilómetros, atravesado alrededor de 30 esclusas y acumulado un montón de recuerdos en familia.
Así que sí, volveríamos a hacer turismo fluvial. Y esperamos que el Canal du Midi haya sido solamente la primera de muchas rutas en barco por Francia.

Preguntas frecuentes sobre turismo fluvial en Francia
¿Qué es el turismo fluvial?
El turismo fluvial es una forma de viajar y descubrir un destino utilizando sus ríos, canales y vías navegables interiores. Puede incluir desde paseos y cruceros hasta vacaciones en barcos habitables con los que realizar tu propia ruta.
¿Se puede alquilar un barco sin licencia en Francia?
Sí, en Francia existen barcos de alquiler que pueden conducirse sin disponer previamente de una licencia de navegación, siempre que se trate de embarcaciones y vías autorizadas para ello. Antes de reservar, comprueba las condiciones concretas del barco y de la ruta que quieras realizar.
¿Necesito experiencia para conducir un barco fluvial?
No necesariamente. Nosotros hicimos nuestra primera ruta por el Canal du Midi sin experiencia previa. Antes de comenzar recibimos las explicaciones necesarias y fuimos aprendiendo y ganando confianza durante las primeras horas de navegación.
¿Cuánto cuesta hacer turismo fluvial en Francia?
No existe un precio único. Dependerá de factores como la temporada, la duración del viaje, la ruta y el modelo y capacidad del barco. Además del alquiler, conviene comprobar qué otros gastos se pagan aparte, como combustible, seguros, servicios adicionales o fianza.
¿Se puede hacer turismo fluvial con niños?
Nuestra experiencia fue muy buena. Recorrimos el Canal du Midi con nuestras hijas de 3 y 9 años y disfrutaron muchísimo del viaje. Eso sí, viajar en barco con niños requiere supervisión constante y especial atención durante las maniobras y en las zonas próximas al agua.
¿Dónde se duerme durante una ruta fluvial?
En los viajes realizados con barcos habitables se duerme en la propia embarcación. Durante la ruta puedes ir haciendo paradas y amarrando en los lugares permitidos, teniendo siempre en cuenta las condiciones y servicios existentes en cada vía navegable.
¿Cuántos días se necesitan para hacer turismo fluvial?
Dependerá de la ruta y del ritmo que quieras llevar. Nosotros navegamos durante cinco jornadas por el Canal du Midi, recorriendo aproximadamente 104 kilómetros y unas 25 horas de navegación. Más que fijarte únicamente en la distancia, conviene calcular las jornadas teniendo en cuenta las esclusas, las paradas y las horas que realmente quieres pasar navegando cada día.
¿Quieres organizar un viaje de turismo fluvial en Francia?
Nuestra primera experiencia de turismo fluvial la realizamos de la mano de Danfluvial, con quienes organizamos nuestra ruta por el Canal du Midi.
Llegamos a esta aventura sin experiencia previa navegando y con nuestras hijas de 3 y 9 años. Cinco días después habíamos recorrido 104 kilómetros, atravesado alrededor de 30 esclusas y descubierto una forma de viajar por Francia que nos encantaría volver a repetir.
Si después de leer nuestra experiencia te apetece probar unas vacaciones de este tipo, puedes contactar con Rocío, de Danfluvial, para consultar precios, rutas, disponibilidad y resolver las dudas que tengas antes de reservar.
Y si finalmente contactas con ella, dile que vas de nuestra parte, “Viajando con Manuela”. Y, por supuesto, ¡a la vuelta queremos saber qué te ha parecido la experiencia!
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NUESTRA EXPERIENCIA EN YOUTUBE
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